Cuando dejar un trabajo cuesta una parte de la identidad
Hay personas que llegan a terapia con ansiedad, dificultades para dormir, tensión muscular, dolores de cabeza frecuentes o un cansancio persistente. A menudo, ellas mismas relacionan ese malestar con sus condiciones de trabajo: jornadas demasiado largas, viajes constantes, la gestión de un equipo o una responsabilidad difícil de sostener por las consecuencias que puede tener cualquier error.
En muchos casos llevan tiempo pensando en un cambio laboral. Son conscientes de lo que les está costando mantener ese ritmo y de cuánto espacio está ocupando el trabajo en sus vidas, pero cuando empiezan a plantearse la posibilidad de marcharse, aparecen miedos que van más allá de la incertidumbre de encontrar otro empleo.
Ese trabajo les ha proporcionado reconocimiento, una posición económica y una imagen de sí mismas con la que se sienten satisfechas. A través del puesto que ocupan, de sus ingresos y de cómo las valoran los demás, han construido una parte importante de su autoestima. Renunciar puede afectar a su sensación de ser personas competentes, capaces y valiosas, porque implica dejar de contar con algunas de las referencias que han utilizado durante años para reconocerse y sentirse bien consigo mismas.
Un mismo trabajo puede generar un malestar importante y seguir siendo una fuente de validación de la que cuesta desprenderse. Aunque la persona esté agotada, conserva un lugar en el que se reconoce y se siente reconocida. Marcharse supone exponerse a perder ese lugar y afrontar la dificultad de valorarse sin lo que le proporciona su posición profesional.
En el acompañamiento terapéutico podemos explorar qué lugar ocupa el trabajo en esa valoración personal. En muchas ocasiones, antes de tomar una decisión, es necesario desarrollar una visión de sí misma más amplia, con la que la persona se sienta cómoda y en la que su identidad profesional no concentre tanto peso. Esto puede implicar reconocer y dar valor a otras facetas de sí misma, a sus vínculos, sus intereses y sus deseos.
El objetivo es que tenga más libertad para decidir lo que necesita. Que pueda considerar un cambio y, aunque este pueda vivirse como una pérdida de valor personal, no se sienta obligada a conservar ese trabajo para seguir estando satisfecha consigo misma.
Desprenderse de una imagen propia que ha sido importante durante mucho tiempo puede suponer una pérdida. Acompañar ese proceso y ampliar las formas en las que la persona se reconoce y se valora puede ayudarla a tomar una decisión que tenga en cuenta su bienestar y la vida que quiere construir.
Si necesitas acompañamiento en esta dirección, ponte en contacto con nosotros.
Laura Esquinas
Psicóloga Clínica
Contacto
WhatsApp: 616 873 939
Correo: info@lauraesquinas.com
Web: https://www.lauraesquinas.com
Instagram: https://www.instagram.com/psico.lauraesquinas