Entrada: Desear pareja sin cuestionar tu valor

Ayer fue el día de San Valentín y, con motivo de esta fecha, llevamos días —incluso semanas— rodeados de mensajes sobre el amor, la pareja y la vida en común: escaparates, anuncios, redes sociales, planes pensados para dos. Aunque es una celebración simbólica y muchas personas no la celebran o no le dan especial importancia, estos días también activan malestar en algunas personas. Especialmente en aquellas que desean tener pareja y no la tienen. Personas que sienten que el tiempo avanza, que conocen gente pero no aparece nadie con quien se genere un vínculo que les guste o con quien puedan construir algo. En algunos casos, conviven además con la sensación de no ser escogidas.

El deseo de establecer una relación de pareja está presente en muchas personas. Cuando este deseo no puede satisfacerse, no es extraño que aparezcan frustración y tristeza. La imposibilidad de encontrar pareja puede vivirse como una ruptura del proyecto de vida imaginado y generar un malestar profundo que, en ocasiones, se acompaña de inseguridad o de cuestionamientos sobre el propio valor: “si no tengo pareja es porque no soy válida”.

Este tema aparece con frecuencia en sesión. Parte del trabajo terapéutico consiste en acompañar la tristeza por no tener aquello que se desea. Aceptar la realidad actual no implica renunciar a la posibilidad futura de una pareja, pero sí dejar de negar el dolor que produce el hecho de que hoy no esté.

También es habitual que en terapia se reflexione sobre los distintos factores que pueden estar influyendo en esta dificultad para encontrar pareja. En algunos casos aparecen aspectos personales: una exigencia elevada, la vergüenza a exponerse, el miedo a conocer gente nueva, la dificultad para salir o para sostener encuentros. En otros casos, lo que emerge es una realidad social compartida: la dificultad actual para encontrar personas que quieran establecer relaciones con respeto, cuidado y vínculo, más allá de lo inmediato o lo superficial.

Cuando la vida queda excesivamente centrada en encontrar pareja, puede ocurrir que otras áreas queden en suspenso, como si la vida no pudiera desplegarse del todo mientras eso no llega. En esos momentos, el trabajo terapéutico pasa por ayudar a la persona a construir sentido en el presente: preguntarse qué quiere hacer con su vida hoy, cómo quiere cuidarse y cómo quiere vincularse con el mundo, independientemente de que tenga o no pareja ahora.

El trabajo terapéutico no pasa por eliminar el deseo de tener pareja, sino por acompañarlo sin que la vida quede en pausa mientras eso no ocurre. Por sostener el deseo y, a la vez, seguir viviendo, construyendo y cuidándose en el presente.

Si consideras que puede ser útil trabajar estos aspectos en un espacio terapéutico, puedes ponerte en contacto conmigo.

Laura Esquinas

Psicóloga Clínica

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