La que siempre está para todos
Eres de las personas que está al lado de sus amigas o familiares cuando están en crisis: cuando se han peleado con su pareja, cuando están tristes, cuando no encuentran trabajo, cuando no se sienten a gusto con su cuerpo o cuando atraviesan momentos de baja autoestima. Te implicas muchísimo, estás pendiente, disponible, acompañando en cada momento. Y, en ese lugar, te sientes útil, necesaria, te sientes viva.
A veces también pasa cuando no hay un problema evidente. Aunque nadie te ha pedido nada, sientes que puedes ayudar, que tu consejo puede ir bien, y entonces propones, orientas, sostienes. Y cuando estás ahí para el otro, te sientes bien. Te gusta sentirte reconocida por ser esa persona que ayuda, con la que pueden contar.
Pero ¿qué pasa cuando toca necesitar ayuda? Seguramente cuesta reconocerlo. Se ponen en marcha todos los recursos posibles para no tener que hacerlo, pero cuando aun así aparece la sensación de no poder y se decide pedir ayuda, puede pasar que los demás no respondan como se esperaba, que parezca que no acaban de darle importancia a lo que ocurre o que no estén muy presentes.
Puede aparecer la sensación de que no importas o de que no se preocupan por ti. Pero puede tener más que ver con cómo se ha construido la relación que con una falta real de interés. Durante mucho tiempo se ha ocupado el rol de quien sostiene la relación: quien escucha, quien está presente, quien se anticipa. Y cuando eso necesita cambiar, cuesta, porque los demás también han aprendido a relacionarse contigo desde ese lugar: como alguien autosuficiente, capaz de todo.
Aprovechar este momento puede ser una oportunidad para transformar la relación. Empezar a comunicar necesidades, a expresar opiniones, a ocupar espacio. Desde cosas cotidianas —decidir si apetece ir al cine o al teatro, a cenar a un japonés o a un italiano— hasta poder explicar lo que pasa, lo que preocupa, lo que se necesita.
Esto también es importante, porque vivir cuidando constantemente a los demás puede alejar de una misma y dificulta construir relaciones más equilibradas, donde no solo se da, sino donde también se puede recibir.
Si crees que a alguien le puede servir este texto, reenviarlo ayuda a que llegue a más gente. Y si resuena y apetece iniciar un proceso terapéutico, puedes ponerte en contacto con nosotros
Laura Esquinas
Psicóloga Clínica
📩 Contacto
📱 WhatsApp: 616 873 939
✉️ Correo: info@lauraesquinas.com
🌐 Web: https://www.lauraesquinas.com
📷 Instagram: https://www.instagram.com/psico.lauraesquinas