Pensar algo no significa que sea cierto
Si lo he pensado, será por algo
Muchas personas acuden a terapia diciendo cosas como: «Si lo he pensado será por algo», «Lo vi justo cuando estaba dudando, así que debe de ser una señal» o «Es demasiada casualidad para que no signifique nada».
A pesar de que la mayoría de estas personas no creen completamente en estas explicaciones, muchas veces tampoco terminan de darse cuenta de que están funcionando desde una forma de pensamiento mágico.
El pensamiento mágico forma parte del desarrollo normal de cualquier ser humano. Cuando somos niños interpretamos el mundo a través de la imaginación, los símbolos y las asociaciones. Es una manera de entender una realidad que todavía no podemos explicar de forma más compleja. Con el desarrollo, nuestra capacidad de pensamiento se vuelve cada vez más abstracta y basada en la lógica, pero eso no significa que el pensamiento mágico desaparezca por completo.
De hecho, sigue apareciendo en muchas situaciones de la vida adulta. Pensar que una coincidencia tiene un significado especial, creer que haber imaginado algo aumenta la probabilidad de que ocurra, interpretar determinados acontecimientos como señales, pensar que aprobarás un examen porque llevas una determinada camiseta o creer que si no llamas a una persona evitarás que ocurra algo malo son ejemplos frecuentes de ello.
El problema no es que estos pensamientos aparezcan. Todos los tenemos en mayor o menor medida. La dificultad surge cuando olvidamos que son precisamente eso: pensamientos, asociaciones o interpretaciones construidas por nuestra mente.
Lo importante en estos casos es reconocer qué lugar les estamos dando. ¿Lo estoy viviendo como una idea que ha aparecido en mi mente o como una prueba de algo?
Porque los pensamientos pueden ser muy convincentes. Pueden generar emociones intensas e incluso dar la sensación de que contienen una verdad importante. Pero una sensación no es una prueba y una asociación no es una evidencia.
Aprender a distinguir entre lo que pensamos y lo que realmente sabemos suele ser uno de los pasos más importantes para relacionarnos de una manera más tranquila con la incertidumbre.
En terapia no trabajamos para eliminar estos pensamientos, sino para reconocerlos como lo que son: productos de nuestra mente. Porque cuando dejamos de vivirlos como señales, pruebas o predicciones y empezamos a verlos como pensamientos, recuperamos una mayor capacidad para decidir cómo queremos actuar.
Laura Esquinas
Psicóloga Clínica
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